Dolor Pélvico Crónico

Hablamos de dolor pélvico crónico como un síndrome caracterizado por la presencia de dolor en la región pélvica (es decir, abdomen inferior, entre las caderas y por debajo del ombligo) que se prolonga durante al menos seis meses, ya sea de forma continua o intermitente.

Hay pacientes que no consiguen estar sentados más de media hora sin que les empiece a aumentar su dolor perenne, otros reflejan el problema que genera en la convivencia de pareja, no solo porque la actividad sexual se hace casi inexistente, sino que además el afectado cambia de carácter y está siempre irritado y de mal humor… ¡NO ES PARA MENOS! El Dolor Pélvico Crónico les hace imposible seguir con su día a día.

Imagen de dolor pélvico crónico

¿A quién puede afectar?

El síndrome del dolor pélvico crónico puede afectar a hombres y mujeres independientemente de su edad y puede llegar a ser muy incapacitante, entraña cierta complejidad a la hora de ser diagnosticado.

En muchos casos no se identifica la causa que origina el dolor y esto conduce a quienes lo padecen a un auténtico peregrinaje, de unos especialistas a otros, retrasando el diagnóstico y el tratamiento.

Sus causas son múltiples originadas en el aparato digestivo, urinario, genital o en el sistema neuromuscular.

Esas contracturas pueden llegar a afectar funciones tan primarias y básicas como la defecación y la micción alterando sus reflejos.

Los síntomas más comunes que se encuentra el paciente son dolor perineal a veces acompañado de pinchazos, disfunción sexual o dolor durante la relación, dificultad en las deposiciones, problemas en el llenado y vaciado vesical que pueden venir acompañadas de quemazón, sensación de peso y dolor visceral….¡DOLOR,DOLOR Y DOLOR!
  • • Dolor constante y de intensidad leve, o agudo y parecido a un calambre.
  • • Dolor continuo o intermitente.
  • • Dolor en un punto específico, o en toda la región pélvica.
  • • Sensación molesta de presión en la región pélvica.
  • • Dolor bastante incapacitante para quien lo sufre, interfiriendo en las actividades diarias o el ejercicio.
  • • Calambres Punzantes.
  • • Presión o pesadez en una zona profunda de la pelvis.
  • • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • • Dolor con el movimiento intestinal o la micción.
  • • Dolor cuando estás sentado por períodos prolongados de tiempo.
Una de las singularidades del dolor pélvico crónico es que la causa que lo originó (por ejemplo, una infección) puede haber desaparecido y sin embargo las estructuras pélvicas o intrapélvicas (músculos, ligamentos, articulaciones, etc.) estar afectadas y ser responsables de la cronificación y exacerbación de los síntomas. A su vez, la cronicidad del dolor o el origen del problema puede producir disfunciones a nivel del sistema nervioso central haciéndolo más sensible a los estímulos.

Algunas de las causas del Dolor Pélvico Crónico pueden ser:

  • • Endometriosis Se trata de una afección en la que el tejido del recubrimiento del útero crece fuera de este. Estos depósitos de tejido responden al ciclo menstrual, al igual que lo hace el recubrimiento uterino, es decir, engrosamiento, rotura y sangrado todos los meses, a medida que los niveles de las hormonas suben y bajan. Debido a que esto tiene lugar fuera del útero, la sangre y el tejido no pueden salir del cuerpo a través de la vagina. En cambio, permanecen en el abdomen, donde pueden provocar quistes dolorosos y bandas fibrosas de tejido cicatricial (adhesiones).
  • • Problemas musculoesqueléticos Trastornos que afectan los huesos, las articulaciones y los tejidos conjuntivos (sistema musculoesquelético), como la fibromialgia, la tensión muscular del suelo pélvico, la inflamación de la articulación púbica (sínfisis púbica) o hernias, y que pueden dar lugar a dolor pélvico recurrente.
  • • Enfermedad inflamatoria pélvica crónica Esto puede tener lugar si una infección de largo plazo, por lo general de transmisión sexual, provoca formación de cicatrices que afectan los órganos pélvicos.
  • • Restos ováricos. Después de la extirpación quirúrgica del útero, los ovarios y las trompas de Falopio, es posible que, por accidente, queden pequeños vestigios del ovario, los que luego podrían dar lugar a la aparición de quistes dolorosos.
  • • Fibromas. Estos crecimientos uterinos no cancerosos pueden generar presión o una sensación de pesadez en la parte inferior del abdomen. En casos poco frecuentes, provocan un dolor agudo, salvo que el suministro de sangre les empiece a escasear y comiencen a morir (degenerarse).
  • • Síndrome del intestino irritable. Los síntomas asociados con el síndrome del intestino irritable, como inflamación, estreñimiento o diarrea, pueden ser el origen del dolor y la presión pélvicos.
  • • Síndrome de la vejiga dolorosa (cistitis intersticial). Esta afección está asociada con un dolor recurrente en la vejiga y con una necesidad frecuente de orinar. Es posible que presentes dolor pélvico a medida que la vejiga se llena, el cual puede ceder temporariamente al orinar.
  • • Síndrome de congestión pélvica. Algunos médicos consideran que las venas varicosas (várices) dilatadas que se encuentran alrededor del útero y de los ovarios pueden provocar dolor pélvico. No obstante, otros médicos dudan que el síndrome de congestión pélvica sea la causa del dolor pélvico porque la mayoría de las mujeres con venas dilatadas en la pelvis no presentan un dolor asociado.
  • • Factores psicológicos. La depresión, el estrés crónico o los antecedentes de abuso sexual o físico pueden aumentar el riesgo de dolor pélvico crónico. El sufrimiento emocional empeora el dolor, y vivir con un dolor crónico contribuye al sufrimiento emocional. Estos dos factores suelen generar un círculo vicioso.
  • • Dismenorrea, síndrome premenstrual…
  • • Adherencias pélvicas
  • • Dispositivos intravaginales (DIU…)

¿Qué puede hacer la Fisioterapia del Suelo Pélvico para ayudar en la recuperación del Dolor Pélvico Crónico?

En muchas ocasiones la causa inicial del problema ya no está presente porque fue tratada por el médico especialista y se curó, pero dejó secuelas en toda la musculatura pélvica y sus reflejos haciendo que se eternice ese dolor que cobra vida propia en un círculo vicioso que no tiene salida sin ayuda.

Cuando no se encuentra la causa principal, los médicos suelen recomendar un medicamento, un tratamiento hormonal o recurrir a una operación.

En cada caso de dolor pélvico crónico es necesaria una valoración específica y exhaustiva del paciente para entender la situación y poder detectar qué estructuras están fallando o cuáles necesitamos trabajar.

Si las causas tienen su origen a nivel muscular o esta región se ha visto afectada como comentábamos anteriormente, la fisioterapia puede ayudar bastante hasta lograr su total recuperación en la mayoría de los casos trabajando toda la estructura, relajándola y liberando posibles adherencias o tensiones.

Los fisioterapeutas somos los encargados de tratar toda la estructura abdomino-pélvica, reorganizar ese caos. Independientemente de la causa, solemos encontrarnos con componentes comunes como la hipertonía generalizada del suelo pélvico o contracturas de grupos musculares del mismo, con puntos que irradian dolor a otras zonas (puntos gatillo), retracciones fasciales y bloqueos estructurales.

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