En las mujeres, la dispareunia suele estar relacionada con factores emocionales que influyen en la respuesta física del cuerpo. Una de las causas más frecuentes es el vaginismo, que se refiere a una contracción involuntaria, pero intensa, de las paredes de la vagina. Esta contracción es provocada por el miedo ante un encuentro sexual.
El origen subconsciente de este miedo hace que la mujer no pueda controlar voluntariamente la contracción de la musculatura vaginal. Si se intenta superar esta barrera sin tratamiento adecuado, el dolor intenso que se experimenta aumenta el miedo, lo que genera un círculo vicioso: el aumento del miedo provoca una mayor producción de adrenalina, lo que contrae aún más las fibras musculares de la vagina.